ANDRÉS MARCO

sábado, 10 de enero de 2015

NOS ROBARON EL AZÚCAR

Nos robaron el azúcar, sí todo el azúcar
y no  fue la ladrona precisamente una bruja
mientras nos complacíamos en otro lado
no fue con nocturnidad, sí con alevosía
desde entonces continúa esa  sangría
que en la absoluta miseria nos ha  dejado.
Sólo nosotros  con azúcar volveremos a ser,
azúcar  y muchísima agua que todo lo lava
y previamente el fuego que con todo acaba

nos quita el miedo y  así  podremos renacer.

jueves, 8 de enero de 2015

YA NO QUEDA AZÚCAR

Ya no queda azúcar par la noche
y mucho menos para mañana,
qué esperanza aguarda sin el azúcar
necesario para seguir adelante
sin esos miedos que atenazan,
sin posibles horizontes lejanos.
Sólo nos queda la larga noche
¿qué será de nosotros ahora
si no tenemos la capacidad
de reencontrar azúcar?.
Azúcar necesario para endulzar
la dureza de nuestros días,
azúcar que nos convenza
de que nosotros somos nosotros
y que nosotros somos azúcar.
Entonces si habrá azúcar
que permita salir de la noche
y podremos tener  mañana.

                          Barcelona a 8 de enero de  2015


miércoles, 31 de diciembre de 2014

ROSA DE FUEGO

 Rosa de Fuego, despierta
tú que fuiste  Rosa encendida
deja de ser tan comedida
que el futuro es estar alerta.
Rosa de Fuego, tú tan roja
lidera el anhelado cambio,
lo que hay hoy sonroja
y el aire nuevo se hace necesario.
Rosa de Fuego casi olvidada
recuerda: siempre fuiste la avanzada
que encabezó la lucha obligada,
has de ser tú la mente clara
que ahora tome el timón
y se ponga delante del pueblo
y arrase con todo a fuego
sin que haya atisbo de perdón.

martes, 16 de diciembre de 2014

LA FELICIDAD ES COMO UNA SILLITA AL SOL

                                                            A Octavio Paz

La felicidad es como una sillita al sol
mientras revisas tu mochila complacido          
y decides permanecer contemplativo
aguardando al atardecer el arrebol
que te reconforte el latir del corazón,
entretanto te refugias en tu rincón
y recuerdas esos instantes con emoción
en los que hubo felicidad y mucha  pasión.
Vivencias que al final son parte de recuerdos,
que en la mochila   vas metiendo poco a poco
ya los que te aferras con  la vehemencia de un loco
aún sabiendo que  fueron sólo eso: momentos.

lunes, 15 de diciembre de 2014

PON TU MANO EN MI MANO

Pon tu mano en mi mano
y no tengas miedo a la noche
a la mañana luz en derroche,
 ya verás: el miedo es humano.
Yo te acompañaré  en el camino
encontraremos en las dudas aliento
que juntos  mutaremos en viento
que nos  acompañará al destino.
Pon tu mano en mi mano
y no tengas miedo a lo desconocido,
lo superaremos si seguimos unidos:
nuestro esfuerzo no será vano.
Hay momentos duros y otros dulces
que nos ayudan a irnos superando
y entre algunas sombras y muchas luces
veremos que finalmente hemos llegado.


jueves, 6 de noviembre de 2014

Ángel Simón Izquierdo


                                 Ángel Simón Izquierdo



No es cierto que - como dicen las malas lenguas: todos sabemos de sobras que siempre las ha habido y que siempre las habrá: viejas chismosas que no tienen nada mejor que hacer, meras serpientes de lengua viperina, culebrillas más bien escondidas entre la maleza a la espera de una presa cómoda- Ángel Simón Izquierdo yendo una vez en el autobús, se negara a levantarse para cederle su asiento a su madre - Luisa Izquierdo Montoro -  que, para más detalle, estaba embarazada. Ángel quería hacerlo, no deseaba otra cosa más que levantarse y  decirle a su progenitora: "Siéntese, señora, es un placer cederle mi sitio", para que ella, ante tal signo de cortesía, respondiera toda calmosa: "¡Oh! no, por favor, no se moleste por mí. Voy bien de pie" y él le habría replicado entonces: "Si no es ninguna molestia, es más, es para mí un placer poder cederle mi asiento, señora", y ella le habría contestado a su vez -con una sonrisa en los labios, demostrándole así su amos de madre y su agradecimiento, dirigiéndose a él y a sus ocasionales acompañantes de vehículo - :"Muchas gracias, ¡qué joven tan amable! Sí, porque es una norma de buena conducta y señal de persona educada el ceder el sitio a las señoras en el autobús, en especial  si la señora en cuestión está embarazada y además es la propia madre de uno. Y Ángel Simón es un joven muy educado, atento y servicial, incluso -me atrevería yo a decir- resulta algo chapado a la antigua en cuanto a su comportamiento en materias de urbanidad y de convivencia social. Sin embargo, y aunque pueda parecer mentira, no lo hizo. Ángel Simón no se levantó de su asiento en el autobús para cederlo a su madre. Deseaba más que nadie el hacerlo, quería que ella se sentara allí y se sintiera por una vez orgullosa de tener un hijo  así, mas no pudo moverse, le fue totalmente imposible. Una fuerza mayor le retenía y le obligaba a abstenerse de hacerlo. Sabía que todo el mundo en el autobús le miraba, estaban pendientes de él y le señalaban con el dedo diciendo: "Ese es un mal hijo. Es el hijo que se niega a levantarse y ceder su sitio en el autobús a su propia madre. ¡Desgraciado!, conocedor además  que ella está embarazada".  Sí, en una primera apreciación del problema, resulta incomprensible, inexplicable, pero es cierta: Ángel Simón Izquierdo no llegó a tomar la decisión de levantarse cuando él, como hombre educado que era, quería hacerlo. Por qué reaccionó así. Se podría especular largamente sobre la actitud del hijo, sobre los motivos que le indujeron a no levantarse y no cederle su asiento a su propia madre. Pero cometeríamos, con toda seguridad, muchos equívocos si lo hiciéramos ya que no estamos  en posesión de toda la verdad y menos aún de la mente de Ángel Simón para analizarla e intentar encontrar en su pensamiento más recóndito  dichas causas, para intentar acertar con los hilos de pensamiento que en aquellos momentos tan singulares rondaban por el córtex de este hijo desagradecido, en opinión de muchos. Todo ello supondría llegar a conclusiones totalmente falsas que nunca pasaron por la cabeza del sujeto en cuestión. Lo normal hubiese sido que Ángel Simón Izquierdo se levantara y su madre se sentara en su lugar, con lo que todo el problema que en aquel momento se planteó habría quedado resuelto. O bien, incluso habría resultado una solución también oportuna que la madre no hubiese cogido nunca el autobús en el que viajaba su propio hijo y de este modo tan simple no habrían pasado un rato tan malo y bochornoso ambos. No obstante, y como ya apuntaba yo antes, no es que Ángel Simón no quisiera ceder su plaza a su madre, sino que era algo más complicado lo que estaba sucediendo entre los dos seres. Sí, él, que habría resultado siempre un hijo  bien educado y condescendiente con su madre no pudo materialmente cederle su asiento en el autobús. La razón de ello resulta obvia y sencilla: Ángel Simón lzquierdo no pudo ceder nunca su sitio a nadie en ningún  autobús, ni siquiera a su propia madre, porque Ángel Simón Izquierdo no llegó nunca a
nacer.  Él era el motivo del embarezo de su madre  y ésta,  presuponiendo de forma anticipada y errónea la posible actitud de su hijo de no cederle su asiento, le castigó provocando el aborto del mismo a los seis meses de su gestación. Así pues, el culpable no fue Ángel Simón, sino su propia madre que le negó la posibilidad de comportarse educadamente con ella. Sí, Ángel Simón lzquierdo sólo existió antes de nacer, en la placenta de su madre, porque ésta abortó antes de que el niño viese la luz por vez primera. Fue una  auténtica lástima que ahora todos sentimos demasiado aunque quién sabe, a lo mejor la decisión de su madre fue la acertada- que Ángel no llegara nunca a ser una realidad palpable, porque no cabe duda que habría sido un joven lleno del máximo espíritu cívico y no habría dudado nunca de ceder su asiento en el autobús no sólo a su madre sino a cualquier otra persona, tal como las normas de buena conducta social dictaminan.


domingo, 5 de octubre de 2014

DADME DE BEBER

Dadme de beber, dadme  agua  de esta fuente
que sacie mi sed de recuerdos de la infancia,
dadme de beber para que anule mi añoranza
de  niño chico que corre y juega  en esta plaza
dadme agua y más  agua para superar el instante
de un momento soñado de forma permanente
que quiero recuperar a los que fueron mi gente,
dadme de beber, dadme agua de esta mi fuente
dadme su agua  para que no olvide mi ascendiente.  
Dadme de beber  agua y dejadme  que os  cuente
que  anhelo volver a jugar aquí al bote en la noche
con Ramón, José María, Salvador, Pepe, Israel,
Juan Luis, con mis hermanos José María y Miguel
y encender otra bola y correr y correr al trote
y jugar a futbol todos con Prudencio de portero
y  charlar después de la cena con el tío Moreno
pasear entre las paradas  festivas  de "Los Ángeles"
y elegir en la de "El diablo" nada más un juguete
Dadme de beber  agua y dejadme  que os  cuente
que quiero beber agua, toda el agua de esta fuente
y  volver a ser niño jugando  en la Plaza de la Fuente.